
Con el paso de los años, un buen día ya no somos niños. Cuando chiquitos decimos: Cuando sea grande ya verás ... y volamos papagayos para alcanzar el cielo, jugamos a escondernos para ser encontrados. Y aunque pasa una vida por todos los humanos, están siempre esos sentimientos que son perpetuos. El sentimiento de una madre, las ganas de trepar un árbol, salir corriendo por el hecho de hacerlo, ensuciarse mucho la cara, caminar descalzo, comer a escondidas, mojarse en la lluvia y un sin fin de fechorías que gustosos repetiríamos. Creo que el tiempo pasa eso es todo más no crecemos del todo. Siempre guardamos eso de ser niños aun cuando estamos grandes y somos serios. Siempre buscamos las interminables peleas con nuestros hermanos o quien llega primero a cualquier parte. Todo dentro de nosotros aunque pasados los años permanece intacto y eso es lo mejor. Siempre está todo allí al alcance de nuestros recuerdos, para cuando lo necesitemos. O simplemente cuando juegan nuestros hijos vemos desde afuera pensando: yo se ese juego... hija ven hazlo conmigo! es divertido esto de ser grande porque siempre podemos seguir siendo chiquitos...
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