No hablo necesariamente de esa piedra en el zapato, aunque si lo tomo metafórico es esa situación o recuerdo que se petrifica a tal punto que te impide continuar espiritualmente en tu caminar y transitar diario.En mi búsqueda del origen de lo que llamo conflicto, voy eliminando esas piedritas que aunque pequeñas de tamaño son enormes en sus maltratos.
Lleno de quejas, el hombre acude al espejo esperando respuestas, lo único que consigue en realidad son piedras que algunas veces están tiradas como al descuido por la vía, otras veces son lanzadas del cielo como advertencia pero otras no menos importantes que se simulan inofensivas, terminan siendo la peor tortura salida de la cripta del pensamiento.
Es para mi oportuno momento una de las mejores historias, esa pequeña piedra que aun no sale de mi zapato. Coincide con lo que creo que es un recuerdo end
urecido. Es posible...
Eso que llaman tropiezos tal vez sean enormes rocas atravesadas deliveradamente en cuanto camino emprendemos, pero esa diminuta piedrita, que bien podría ser inofensiva, que llevas de paseo, que acaricias de vez en cuando como en tono de suplica para que ya no te haga sentir dolor, esa es la mas grande de las piedras.
Avanzar a veces se convierte en una hermosa tarea espiritual y emocional, avanzar siempre es gratificante después que ya has llegado.
Pero, apartando las ruinas, los escombros, las raíces secas, los baches, los desniveles: tenemos el mejor de los terrenos donde plantar y vivir en armonía...
No es tanto la queja como la alegría de saber que ya he removido bastantes piedras, y lo que queda en realidad son pequeños de mala hierba que endurecida quiere sobrevivir. Que bueno saber que siempre puedo avanzar. Nada mejor que caminar descalza...
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