
La felicidad abunda en los días donde el amor ronda. Abunda en cada sonrisa, en cada abrazo. Abunda dentro del corazón donde la razón no entra. Es la felicidad ese eslabón perdido de la humanidad o es ese mito casi leyenda que nos han ido contando como quien dice de boca en boca y que podría ser real? La felicidad, solo decirlo trae felicidad, pensar en ella da más ganas de tenerla. Siempre la vemos al voltear las páginas, al cruzar las calles, en los reflejos de la vida, en el álbum de los momentos. Existe, claro que sí. A veces la llevamos en el bolso junto a las fotos de nuestros hijos, otras veces la vemos en los parques y en las fiestas. Por momentos nos inunda y nos ilumina y es esa fiel amiga que jamás nos engaña. Está junto a los momentos importantes y las personas, está a tu lado y está a mi lado; está cuando de golpe puedes correr y dejarte caer sin temores. Está pegada de la grama y junto a ese lago, dentro de las cotufas, en el cine o en las maquinitas. Está dentro de tu casa donde todos te aman, donde todos te aceptan. Está en aceptarte tal y como eres y en cada vivencia de tu alma. La felicidad está aquí, está allá es ese chisme que no deja de rodar. Es ese no sé qué, que te salta en la barriga, es ese sustico cuando bien lo piensas. Me pasa a mí y te pasa a tí y flota y se te pega. Es bonito saber y aceptar que esto que diariamente vivimos se llama Felicidad!
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